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5 consejos para hablar en público y no dejarse llevar por los nervios

24 de October 2018

Para quien sufre de ansiedad o nervios, no existe miedo más abrumador que el que se siente cuando se acerca el momento de hablar en público. Las palmas de las manos sudan, la lengua empieza a trabarse y terminamos por olvidar todo, aunque seamos expertos en el tema.

Aún así, para muchas personas en variadas profesiones, hablar en público es parte esencial e inevitable de su trabajo. El gran problema es que muchas personas no sienten que tienen el “don” de la oratoria, por así decirlo. Muchas personas creen, erróneamente, que ser buena para hablar en público es una aptitud con la cual se nace y que si no se tiene, no se puede hacer nada al respecto.

Afortunadamente, el arte de la oratoria es algo que se puede aprender y perfeccionar con la práctica. Los nervios que asociamos con hablar en público, pueden disminuir considerablemente si seguimos algunos consejos básicos. Con un poco de práctica y disciplina, usted puede usar el arte de la oratoria a su favor.

 

 

Conozca muy bien el tema del que va a hablar

No hay nada que mejore la confianza en uno mismo más que conocerse al dedillo el tema y saberse un experto. Pero saberlo todo respecto al tema no es suficiente, si la manera de exponerlo es aburrida y no tiene arco dramático: lo ideal es hacerlo a través de una narrativa o historia que ayude a la audiencia a desarrollar empatía por el tema en cuestión.

Para llegar a esta síntesis, piense en qué quiere contar: ¿cuál es la gran lección que recibirá el público al final de su exposición? Esto aplica ya sea si usted se está presentando frente a 10 o 1000 personas.

Existe mucha información alrededor de lo que llamamos storytelling, técnicas que se basan en la necesidad de la empatía como vehículo para conectar a la audiencia con el mensaje. Existen muchos modelos para estructurar una historia, y muchos de ellos se valen de herramientas como el drama y la tensión para mantener al que escucha atento y en vilo.

La inserción de pequeñas historias que apoyen el arco general de la presentación, también es importante para cumplir este propósito… esta forma de presentar se parece más a la manera en la que hablamos relajados cuando le contamos anécdotas a un amigo o conocido, y es por eso que contribuye con el disfrute de quién habla, también.

 

Actúe como si estuviera teniendo una conversación con un colega

Siguiendo con la idea de exponer como si se estuviera contando una anécdota, otro buen tip es pretender que la presentación es eso: una conversación con un colega. Esto también permite anticipar posibles preguntas, y no esperar a que la audiencia las haga para responderlas.

Imaginar que se habla con un interlocutor que también conoce del tema, es prepararse para una audiencia inteligente, atenta, y retadora. Además, actuar de esta forma también crea una buena impresión de confianza propia, y un ambiente menos tenso que fomente el aprendizaje.

Lo anterior presupone que esta “conversación” también puede estar cargada de humor, y de lenguaje más relajado y menos técnico, que permita que quienes escuchan la presentación se sientan más cercanos al expositor, y quieran hacer comentarios, preguntas o aportar al mensaje una vez terminada la presentación.

 

Prepare visuales, pero recuerde: al hablar en público menos es más

Preparar visuales es crucial para dar una buena presentación: estos sirven para ubicar a la audiencia, pero también para fomentar la memoria del expositor. Unos visuales bien preparados pueden guiarlo sin esfuerzo a lo largo de todos los temas y conceptos que deben de exponerse para dar a entender su mensaje final.

Eso sí, no sobrecargue los visuales: esto provocará que audiencia intente leer y entender el mensaje escrito y deje de ponerle atención a usted cuando habla. Los visuales deben de ser una síntesis de lo expuesto, y jamás ocupar el lugar de lo que usted dirá. Palabras claves, imágenes y títulos son buenas maneras de sintetizar. Cuando se encuentre perdido, intente recordar lo que debía decir a través de estos visuales.

Recuerde que unos visuales interesantes pueden elevar bastante el impacto que tenga su presentación en las personas que la escuchen.

 

Grábese exponiendo su presentación

Es importante que escuche su presentación después de escribirla, y mientras está preparando la oratoria. Grabarse con el micrófono del celular es una buena forma de identificar áreas de mejora, y asegurarse de estar satisfecho con el resultado final.

Escuchar esta grabación le permitirá darse cuenta si el mensaje está siendo bien expuesto y se entiende. También, le brindará confianza respecto al tono de su voz, la intención que proyecta, y el ritmo y velocidad con los que expone.

Sobretodo, grabarse puede permitirle identificar si está haciendo suficientes pausas (o demasiadas), si está utilizando bien las palabras, si las oraciones son muy largas o inentendibles, y si está deteniéndose en las palabras claves para construir su mensaje.

 

No entre en pánico: sonría y explíquese

Es muy importante prepararse mentalmente para el hecho de que las cosas pueden, y posiblemente van, a salir “mal” o de manera no planeada durante su presentación: sea que olvide algo importante y lo recuerde cuando ya sea muy tarde, que los visuales no funcionen, que el micrófono se apague o que incluso usted se tropiece mientras habla. Todos estos son escenarios bastante posibles durante el tiempo en el que esté exponiendo.

Por eso, nuestro consejo es que haga las paces con la posibilidad de que algo salga mal, y anticipe posibles soluciones a estos problemas.

Si llega a suceder que algo lo agarra desprevenido, no se preocupe mucho: sonría, actúe relajado, y explique el error o haga un chiste al respecto. La audiencia confiará en usted y su capacidad para llevar adelante la presentación a pesar de dicho problema, y también se sentirá relajada y receptiva.

Lo importante para disfrutar y no sufrir hablando en público, es sobretodo crear una relación de bienestar y de empatía entre la audiencia y el presentador: de esta forma, usted se sentirá mejor, y ellos lo considerarán más accesible, recordarán mejor sus palabras y serán más impactados por su mensaje.

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