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El verdadero significado del desfile de faroles

14 de septiembre 2017

El desfile de faroles es una de las tradiciones más hermosas y pintorescas para festejar la independencia.

Cada año, cuando el reloj marca las 6 pm, cientos de niños salen a las calles a iluminarnos con su ilusión. En las manos llevan un farol, no armas. Llevan esperanza y una sonrisa que alumbra el camino.

Marchan porque son libres. No los obliga el miedo, ni el castigo; sino que salen a la calle con la convicción de poder decidir su futuro. Pueden ser médicos, ingenieros, músicos; pero nunca soldados.

Nunca deberán vestir un traje de fatiga. Ni ocultarse por miedo a morir en manos del enemigo. Sus madres no tendrán que despedirlos con lágrimas en los ojos porque se van a la guerra. Su única preocupación será quedar sonrientes en las fotos de los desfiles; nada más.

Si marchan, lo harán al sonar de los tambores tocados por otros niños. No al son de la guerra. Su único uniforme será el de abanderados, bastoneras o músicos. O lo que quieran ser.

 

El origen del desfile de faroles

No hay 14 de setiembre sin desfile de faroles. Bueno, tampoco es 14 de setiembre si no llueve justo a las 6 p.m.

Desde hace muchos años celebramos la independencia marchando en las calles. Pero, ¿alguna vez se ha preguntado por qué lo hacemos?

La historia empezó hace 196 años fuera de nuestras fronteras. Dolores Bedoya, una de las impulsoras de la independencia centroamericana, recorrió las calles el 14 de setiembre de 1821 con un farol en sus manos.

Bedoya recorrió las calles del pueblo con un farol en la mano, para animar a sus compatriotas a salir a las calles.

Poco a poco, la noche se empezó a iluminar. De cada casa, salió algún hombre o mujer armado con una luz y con una sola misión: ser independientes.

La plaza se llenó de luces. Y poco a poco, de voces. Gritaban “¡Viva la patria!” “Viva la libertad”. Las voces tímidas se transformaron en gritos. Luego en  poder; en una fuerza innegable que exigía la libertad….¡Y lo lograron! La presión fue tanta, que finalmente se declaró la independencia de la nación.

Desde ese día los faroles tienen otro significado: alumbran el camino que nos lleva a la libertad.
 

El primer desfile de faroles

Fue hasta en 1953 cuando el desfile de faroles tomó fuerza. La iniciativa fue de Víctor Manuel Ureña: un director provincial de escuelas al que se le ocurrió inculcar el espíritu cívico en los niños. Un 14 de setiembre, 10 mil niños de escuelas josefinas y sus padres, tomaron las calles armados con faroles e ilusión.

Desde ese día, los 14 de setiembre ya no son iguales. Ahora se tiñen de luces e ilusión. De niños sonrientes, ansiosos de desfilar con su farol. Y de sus padres orgullosos, que no se quieren perder ni un minuto del desfile. De maestros honrados y agradecidos de poder enseñar a las nuevas generaciones el amor a la patria. A esta tierra bendecida que cumple 196 años de vida independiente.

Con muchas luchas y retos por delante que se resuelven con trabajo duro; no con armas  ni muerte.

¡Que viva nuestra tierra independiente! ¡Que viva Costa Rica y su gente!

Agradecimiento especial: Ministerio de Cultura

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