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Inspiración

Habitantes de la calle: tan personas como usted y como yo

21 de diciembre 2017

El de la foto es Juan. Hoy tuvo un mal día, pero no puede llegar a la casa, ponerse ropa cómoda y pensar que mañana será un mejor día.

Juan no tiene cama. De hecho, tampoco tiene casa. La vida da muchas vueltas y en una de esas, él quedó viviendo en la calle.

No recuerda cuándo fue la última vez que pudo disfrutar de un baño caliente. Tampoco recuerda la sensación de abrigo que da tener los pies cubiertos con medias. ¡Y ni que se diga de los zapatos!

Juan tuvo suerte: hoy pudo desayunar. Pero no sabe si mañana podrá saciar su hambre.

La incertidumbre de Juan la comparten los otros 5 mil habitantes de la calle. Sí, 5 mil personas como usted o como yo, que por una u otra razón terminaron sin hogar y habitan las calles, rodeados de frío, rechazo y soledad.

 
habitantes de la calle
 

¿Hace cuánto tiempo no le dirige la palabra a un habitante de la calle?

¿Cuándo fue la última vez que vimos a los ojos a un habitante de la calle? ¿O la última vez que le dijimos buenos días? Probablemente no lo recuerde. Y puede que no sea su culpa: estamos demasiado apurados, demasiado estresados como para pensar que Juan podría ser su hermano, su papá, incluso su esposo.

Los habitantes de la calle son personas: ticos o extranjeros como usted y como yo, que un día despertaron sin nada. Pero sin importar las razones que los llevaron a la calle, no merecen ser despreciados. Son personas que talvez no tuvieron tantas oportunidades, tomaron malas decisiones o alguna situación los empujó a vivir en la calle.

Las circunstancias son lo de menos. Lo que sí importa es lo que podemos hacer por ellos. Podemos darles ese trozo de pan que no nos vamos a comer, o ese abrigo que llevamos años sin usar, o ese par de medias que nos regalaron y no necesitamos. O podemos comprarles un café para que los fríos de diciembre sean menos tristes.

Incluso no tenemos que gastar dinero. Podemos escucharlos, saludarlos, decirles buenos días. Dejar de verlos raro o con miedo. Y enseñar a nuestros hijos, familiares o amigos que podemos ayudarlos a tener un mejor día, a dormir más calientitos y a tener el estómago lleno.

No hace falta mucho para ayudar a la causa. Acuérdese de ellos durante la cena de Navidad y guárdeles un gallito. Cuando llueva, recuerde que ellos están allá afuera guareciéndose de la lluvia con cartones.

Muchas veces pensamos que nuestra vida es difícil. Que las deudas, el trabajo y las situaciones personales nos consumen. Ahora imagínese lo que es pasar todo eso en la calle: sin poder ir al doctor cuando le duela algo, sin tener dónde dormir en las noches, sin familia que nos dé una palabra de aliento cuando la necesitemos, pasando días sin comer, recibiendo malos tratos…

 

¡Pensemos en los habitantes de la calle!

Pero no solo piense en ellos esta Navidad. Porque en enero, muchos de ellos seguirán ahí en la calle; en la misma esquina de siempre con un par de cartoncitos para engañar a la espalda y no sentir el frío de las aceras.

Ellos están en la calle hoy, pero no dejan de ser personas que necesitan amor, comida y cuidados tanto como usted y como yo.

En vivir PuraVida queremos llevar luz y esperanza a las calles josefinas. Por eso, este viernes 22 de diciembre tenemos la campaña #tamalitosparatodos ,que busca llevarle una sonrisa, un tamal y un café a los habitantes de la calle, junto al Proyecto Génesis Calle. ¿Ya te sumaste a la campaña?

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