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Inspiración

¡Que viva la tradición! Así es el paso a paso para hacer las mascaradas ticas

31 de octubre 2017

 Don Jorge Corrales encontró su vocación huyendo de la “Diabla” y la “Giganta” en las polvorientas calles de Aserrí .

En una de esas esquinas, se cruzó su curiosidad por saber de dónde venían esos bichos raros que hacen correr hasta al más valiente del barrio y su habilidad natural por la pintura y las manualidades. 

 
Fotos-mascaradas-Pedro Arias
 

Nunca conoció a su mentor, el mascarero Pedro Arias, pero siguió sus pasos estudiando la técnica tradicional para elaborar las mascaradas: nada que tenga que ver con la fibra de vidrio; una técnica que muchos mascareros usan para ahorrar tiempo.

Don Jorge tiene el don de transformar barro, papel, varillas y tela en una obra de arte que encierra una de nuestras tradiciones más pintorescas: las mascaradas.

 
mascaradas-varillas
 

La tradición de las mascaradas nació en el patio del cartaginés Rafael “Lito” Valerín en los años 1800. Don Lito era relojero, fontanero y fabricaba marionetas de jícaras en su tiempo libre. Según cuenta la historia, don “Lito” le ofreció a la Virgen de los Ángeles una de sus creaciones en agradecimiento a una petición cumplida. Luego creó más y provocó que las mascaradas se volvieran una tradición para honrar a la Virgen de los Ángeles.

Afortunadamente, muchos aprendieron la técnica de “don Lito” y el conocimiento pasó de generación en generación.

 

 

Mascaradas hechas con la “técnica de la paciencia”

Transformar el barro en una mascarada lista para salir a perseguir chiquillos, lleva bastante tiempo; dos meses, para ser exactos.

 
mascaradas-barro
 

Todo empieza en el patio trasero de la casa de don Jorge en Alajuelita; con un puñado de barro de olla especial, no del que se vuelve polvo con apenas tocarlo. Don Jorge moldea poco a poco el barro, hasta darle la forma que quiere. Cada máscara se lleva unos 10 kilos de barro y unas cuantas varillas, para acentuar los rasgos de la mascarada.

 
mascaradas-barro-cara

La máscara debe secarse entre 22 días y un mes; si el sol ayuda. Y aquí es donde llega la prueba de paciencia: una vez que el barro se seca, se deben pegar 100 capas de papel de sacos de cemento. Para darle forma a una sola mascarada, se necesitan unos 4 sacos.

 
mascaradas-goma
 

El procedimiento original se respeta hasta en la goma. Don Jorge la hace mezclando agua con harina y revolviendo por largo tiempo, hasta que tome la consistencia que necesita.

 
papel-pegar-mascarada
 

 

Las capas no se pegan de una vez, sino que hay que tener un ojo clínico para calcular cuántas capas se pueden secar a la vez, sin que el moho haga de las suyas.  

Cuando todas las capas de papel están secas, se debe desechar la base de barro y empezar a pintar. A la hora de darle vida a la máscara, don Jorge no deja de lado la tradición. Así que  en sus creaciones no encontrará un solo personaje que no sea tico: está el diablo, la giganta, el gigante y todos sus secuaces. Ni un solo Chuky, Shrek y mucho menos el Chavo.

 
mascaradas-papel
 

Cuatro capas de pintura después, la mascarada está lista para vestirse.

 

Mascaradas: recuerdo de la infancia de muchos ticos

Quienes recibieron alguna vez un golpe con una vejiga de chancho o un chilillazo con una rama de olivo, definitivamente deben recordar a los cuidadores de las mascaradas. Era un grupo de personas que usaba máscaras pequeñas, para mantener a raya a cualquier chiquillo que se quisiera pasar de listo. Lo hacían dando golpes y chilillazos, de los que duelen para toda la vida, con una vejiga de chancho que todavía olía a orines o con un chilillo hecho con una rama de olivo.

 
mascaradas-tradicionales
 

Don Jorge quiso rescatar esa tradición y empezó a elaborar esas máscaras usando las técnicas tradicionales; aprovecha para venderlas a través de su página de Facebook.

 
mascaradas-tradicionales
 

Dedicar 2 meses de trabajo para hacer una mascarada no es para todos; por eso, las nuevas generaciones no están interesadas en aprender esta parte tan importante de nuestra tradición.

Las nuevas técnicas para hacer mascaradas en menos tiempo y la falta de interés de los jóvenes, ha provocado que poco a poco la tradición quede de lado.

Pero este artista tiene un sueño: lograr que las mascaradas se conviertan en patrimonio cultural de Costa Rica.; hacer que los jóvenes entiendan la necesidad de rescatar la tradición, de valorar todo lo que nos convierte en ticos. Y lograr que las próximas generaciones también le huyan a la giganta y al diablo en los barrios, que bailen al ritmo de la cimarrona y que no dejen atrás parte de su historia; lo que llevamos en la sangre y nos hace vivir PuraVida.

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