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Salud

¡No se mate de hambre! Aprenda el secreto para adelgazar comiendo grasas

25 de septiembre 2017

Luego de las harinas, las grasas son algo así como el enemigo público de quienes quieren bajar de peso.

Tanto así que empezamos a cocinar con aceites sin calorías (lo cual parece obra del mismísimo  diablo) y echamos al carrito cualquier producto que diga “0% grasa” o “libre de grasas trans”.

El pánico colectivo es tanto que hasta el aceite de oliva empezó a ser visto con recelo. Por eso, le preguntamos a una experta qué tan cierto es que las grasas son nuestras peores enemigas.

La nutricionista Susan Láscarez del Centro de Nutrición de Larisa Páez, asegura que las grasas lejos de ser dañinas son nuestras aliadas a la hora de perder peso.

 

 

¿Todas las grasas son iguales?

Puede que se vean similares, pero son completamente diferentes. Hay 3 tipos: mono insaturadas, poli insaturadas y saturadas. Y si se lo pregunta: no. No es lo mismo la grasa de una empanada de chicharrón que la del aguacate (aunque hagan una muy buena combinación).

 

¿Por qué las grasas son importantes?

Los seres humanos necesitamos todos los nutrientes para vivir. Y así como no es nada sano  vivir sin carbohidratos (papa, camote, pasta, pan…) , tampoco lo es vivir sin grasas.

Las grasas ayudan en la producción de hormonas y encimas. Constituyen gran parte de la reserva energética y colaboran con la regulación de la temperatura corporal. Además facilitan el transporte de vitaminas.

 

Las grasas buenas: almendras, maní y marañón (y sus mantequillas)

Además de ser deliciosas, estas semillas aportan ácidos grasos saludables como Omega 3 y 6, los cuales ayudan a disminuir el colesterol en la sangre. También aportan fibra, por lo que mejora la digestión y además nos hace sentirnos llenos por más tiempo.

Y por si se lo pregunta: no. El maní garapiñado no cuenta como saludable.

¿Cómo consumirlo? Como merienda acompañando las frutas. Si consume mantequillas de semillas puede usarlas como dip con palitos de zanahoria, en un sándwich con mermelada o con manzana.

 

El aceite de coco

Este aceite aporta grasas saturadas, las cuales son usadas por el cuerpo como fuente de energía.  Además, disminuye el colesterol en la sangre, reduce el apetito y la grasa abdominal.

¿Cómo consumirlo? Cambie el aceite tradicional por el de coco. Le prometemos que su comida no tendrá un sabor a rice and beans. En serio.

Y si no se anima: pruebe echarle una cucharadita al café. No es broma: sabe delicioso y la combinación se convierte en una bomba de energía.

 

El delicioso aguacate

Aporta grasas mono y poliinsaturadas. Es alto en potasio, por lo que protege el corazón. Tiene propiedades antinflamatorias y se usa para prevenir la artritis. Reduce el colesterol en la sangre y mejora la absorción de antioxidantes.

¿Cómo consumirlo? En guacamole, en lugar de la mantequilla para untarle al pan, con atún…Es aguacate: ¡Hasta solo es rico!

 

¿Cuánta grasa debo consumir?

La cantidad depende del peso, edad y el nivel de actividad física que realice cada persona. Lo más recomendado es acudir con su nutricionista de confianza para que le indique cuál es la porción ideal.

¡Anímese a consumir grasas! Pueden ser ese acompañamiento que estaba buscando para que sus meriendas dejen de ser aburridas. Y empiecen a ser saludables y deliciosas. Y de paso, mejorar su salud

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